No nos vamos a “curar en salud” diciendo que La Homeopatía hace milagros (la gente dice que Hace milagros).
Lo fundamental está en la aplicación del remedio que el enfermo (no las enfermedades) requiera para obtener los resultados positivos. Solo ésta prescripción remedial que ha llenado de antemano los requisitos que solo el Médico Homeópata conoce (caracterización, individualización), es capaz de la curación.
Algunas veces se utilizaron otros medios como calor, hidroterapia, baños de asiento, masajes, fricciones, ejercicios, dietas, etc., etc., todo esto, según el enfermo lo requiera, pero solamente como auxiliares secundarios del tratamiento Homeopático.
La Homeopatía no emplea el especifico general que afanosamente busca la antigua escuela (Alópata), porque el especifico general es mordaz y pérfido; Pues, cuando creen haberlo encontrado, se tiene la triste convicción de su fracaso al aplicarlo en todos los casos de la “enfermedad”. La Homeopatía usa el especifico actual, esto es, el remedio que se adapta a la individualidad morbosa presente. El especifico general (Alopatía) se adapta a la enfermedad: UTOPÍA. El especifico actual (Homeopatía) se adapta al enfermo: VERDAD TERAPÉUTICA.
La Homeopatía tampoco persigue a los microbios ni a los virus. El All Union Institute For Experimental Medicine dijo: “no existe panacea, esto es, no hay droga, remedio o formula medicinal de ninguna clase, que sea curativa universalmente en sentido general o para su enfermedad particular”. “Los gérmenes acompañan a la enfermedad, pero no la producen”.
“En lo que a las drogas respecta, ningún agente medicinal es capaz de producir una curación si, bajo circunstancias propicias no es capaz de originar aquello cuya mejoría se espera de él”.
La Homeopatía tiene un arsenal de medicamentos de que puede disponer, según la similitud y la individualización que presente el ENFERMO. Y no solamente esto, sino además, teniendo en cuenta que el curar es la medicina del pasado, y profilactizar es la medicina del porvenir, puede, con sus remedios, ayudar a la defensa del organismo (por mecanismos naturales) anticipadamente sobre todo en las temibles enfermedades transmisibles.
La homeopatía define la potencia de sus remedios de acuerdo al número de diluciones: cuanto más diluidos estén, más potentes son. El proceso de dilución se llama potenciación. La potencia se define como un número, de modo que cuanto más alto sea el número, la dilución es mayor. 30×, por ejemplo, está más diluido (por lo tanto, de acuerdo con la homeopatía, es más potente) que 10×. Esto contrasta con la medicina convencional y la bioquímica, que dicen que cuanto más ingrediente activo esté presente en un medicamento más fuertes serán los efectos fisiológicos (positivos y negativos).Algunos defensores de la homeopatía creen que mientras las diluciones más bajas tienen mayor efecto fisiológico, las diluciones más altas presentan mayores efectos en el plano mental o emocional. Incluso los críticos están de acuerdo en que un mayor factor de dilución probablemente presenta ventajas a la hora de vender el preparado, puesto que asegura su inocuidad.
Gran parte de la controversia en torno a la homeopatía se centra en el mecanismo por el que supuestamente actúan estas sustancias tan diluidas. Los críticos afirman que las sustancias homeopáticas están tan diluidas que difícilmente contengan la sustancia diluida, esto es, no hay moléculas de la sustancia «activa» en las diluciones más «potentes». Por otro lado, los defensores de la homeopatía dicen que el mecanismo es irrelevante, porque funciona; citan el ejemplo de la aspirina, que se ha utilizado durante años sin saber cómo actuaba. Los críticos responden que hay una diferencia fundamental entre no entender el mecanismo de una medicina probada, y no encontrar ningún mecanismo para un preparado de eficacia no probada. Mientras tanto los estudios no despejan la controversia, porque la ausencia de efectividad comprobable suele ser achacada por los partidarios a la supuesta inadecuación de los métodos de ensayo clínico a la homeopatía, que atendería casos únicos y no problemas parametrizables, el tipo que puede investigarse científicamente. El fracaso es completo también en intentar proponer un mecanismo de acción que concilie las afirmaciones de la homeopatía con los conocimientos actuales de física, química y biología, con los que son incompatibles.
Remedios Homeopatícos
La Materia Médica Pura es un listado de síntomas asociados a sustancias.
Se redactó empíricamente mediante ensayos homeopáticos.
Por ejemplo, el investigador bebe una dosis tóxica de la sustancia y anota todos los síntomas físicos, mentales, emocionales y de comportamiento que padece.
El repertorio homeopático es un listado de remedios y síntomas recopilado de esta forma y utilizado para determinar el remedio más apropiado para cada caso.
James Tyler Kent, que publicó su repertorio en 1905, recoge unos 700 remedios diferentes. En la actualidad, se usan cerca de 3.000 remedios diferentes en homeopatía, de los cuales 150 se consideran de uso común.
La preparación de los remedios homeopáticos, conocida como dinamización o potenciación, consiste en una serie de diluciones seguidas de agitaciones, diez fuertes sacudidas contra un cuerpo elástico tras cada proceso de dilución. Se cree que la vigorosa agitación que sigue a cada dilución transfiere parte de la esencia espiritual de la sustancia al agua. El factor de dilución de cada etapa es, tradicionalmente de 1:10 (potencia D o X) o de 1:100 (potencia C), aunque recientemente se han realizado potencias DM (factor de dilución de 1:50.000 en cada etapa).
La elección de la potencia prescrita depende de cuán asentada esté la enfermedad diagnosticada, siendo 12 el punto de partida típico para males agudos, y 30 para males crónicos. El factor de dilución se considera mucho menos importante que el número de diluciones sucesivas. Las potencias D son, por lo general, las preferidas en Europa, mientras que las C prevalecen en los Estados Unidos e India.
Fuente: Wikipedia