Una vez realizado el diagnóstico funcional, el osteópata trata al paciente con las técnicas que se ajustan más a sus características o a las de su problema. Existen tres tipos de técnicas osteopáticas, aunque en opinión de Julio Bustos, presidente del ROE, “no se puede sustituir una parte por el todo. Hay una sola osteopatía, y en cada caso se usarán las herramientas más idóneas para cada paciente”.
Técnicas estructurales osteo-articulares: se actúa directamente sobre la estructura con maniobras directas, a menudo veloces, pero que no son demasiado molestas para el paciente
Técnicas de tejidos blandos, orgánicos o viscerales: se trabaja con movilizaciones locales sobre m úsculos, tendones, vísceras, fascias, etc.
Técnicas craneales o cráneo-sacrales: se realiza un trabajo más específico en el cráneo con micro movimientos y elasticidad ósea.
La duración del tratamiento depende de cada problema, pero Sandra López afirma por su experiencia la existencia de casos, sobre todo en patología aguda en los deportistas, que se solucionan con una sola sesión. “En otras patologías, como hernia de disco, se requieren tratamientos más prolongados y revisiones frecuentes. Lo que no es habitual es ver al paciente más de una vez por semana, porque se hacen cambios en la estructura y tiene que reorganizarse de nuevo. Por esta razón hay que dejar que pasen a menos 7 días” explica.
En cuanto al precio, esta fisioterapeuta y osteópata cree que es asequible para cualquier persona y más barato que otros tratamientos, aunque en un principio parezca más caro. “Con un tratamiento privado de fisioterapia se hace un mínimo de 20 sesiones a unos 18 euros la sesión. El osteópata cobra unos 60 euros de media, pero quizá sirva con muy pocas sesiones”, apunta. “También hay gente que viene sin tener una lesión concreta, sólo para hacer una especie de ITV, una revisión de estructura general, que es totalmente recomendable porque siempre se encuentra alguna anomalía”, concluye.
Fuente: Revista Comsumer