Uno de los problemas a los que se enfrentan los osteópatas en España es la falta de regulación legal de la profesión, lo que provoca un gran intrusismo de personas que practican esta terapia sin tener suficiente preparación ni titulación. Esto, a juicio de Mario Luis González, puede provocar un riesgo para el paciente. “El desconocimiento de algunas materias básicas hace que no se establezca un diagnóstico diferencial elemental. Esto implica el riesgo de no tratar al paciente con la técnica adecuada, algo que ocurre a menudo en España, pero que en otros países de Europa está mucho más controlado”.
En 1997 el Parlamento Europeo aprobó la ley de normalización de las medicinas no convencionales (entre las que se incluye la osteopatía), en la que se recomendaba a todos los países miembros su regulación, tal y como establece la Organización Mundial de la Salud. Pero en la actualidad sólo Gran Bretaña tiene la osteopatía totalmente reglamentada como profesión sanitaria independiente. Este mismo año Francia y Bélgica también lo regularán, pero en España de momento no está reconocido y la seguridad social no lo cubre, aunque sí lo hacen algunas mutuas privadas.
Julio Bustos, presidente del Registro de Osteópatas, reconoce que al ser una profesión no reglada, “cualquiera puede llamarse osteópata aunque no tenga la formación académica recomendada por la Federación Europea de Osteópatas (FEO). Ahora existen numerosas escuelas que imparten “formación en osteopatía”, incluso en 3 meses y por correspondencia, pero no tienen ningún reconocimiento ni aquí ni en Europa. No pongo en duda el buen hacer de algunos profesionales, que aunque no tengan una formación adecuada, tienen el instinto natural para este tipo de terapias. Pero sí lamento que se esté dando una formación inadecuada e insuficiente a alumnos que no tienen la información correcta”, denuncia.
El registro sólo reconoce 5 escuelas en España, 3 en Barcelona y 2 en Madrid, y sólo se ofrece la formación a tiempo parcial a los profesionales de la salud (médicos, fisioterapeutas o enfermeros). Según explica Bustos, para el resto de personas la recomendación de la FEO es que “la formación sea a tiempo completo de 5.000 horas lectivas para licenciatura y 7.000 para doctorado, o una formación de 2.200 horas a tiempo completo en tres años a partir de una profesión sanitaria”.
Ante esta falta de control y el intrusismo existente, recomiendan a los pacientes tener muy claro en qué manos se ponen. “Deben asegurarse que son titulados y que han estudiado medicina o fisioterapia, porque los que estudian en academias sin tener más formación podrían hacer mucho daño”, insiste Sandra López. En el Registro de Osteópatas de España constan en la actualidad 70 profesionales, según datos de su presidente, quien reconoce que hay muchos más que no se han registrado. “Por otro lado, están los que se dicen osteópatas, que pueden ser unos 5.000. El Ministerio de Sanidad tendrá que enfrentarse a este problema cuando por fin regulen la profesión, ya que muchos no podrán ejercer y serán perseguidos legalmente”, comenta Bustos. En caso de duda recomienda acudir a los colegios profesionales de la salud de cada comunidad o consultar en la página web del ROE: www.osteopatas.org.