Reflexología Podal

EJERCICIOS DE CONSCIENCIA CORPORAL.

1. Masaje con una pelota de goma.

De pie, coloca los pies en paralelo, cierra los ojos y siente el apoyo en el suelo. Siente los puntos de apoyo. Observa si hay zonas que apoyan más que otras.
Después coloca una pelota de goma en el suelo y apoya el pie izquierdo sobre la pelota, muévelo de forma que la pelota masajee toda la planta del pie. Si hay puntos o zonas dolorosas mantén más tiempo la presión (regulando esta según la intensidad del dolor). Haz el masaje durante 3 minutos, después retira la pelota, y coloca el pie en el suelo y observa las sensaciones.
¿ Como notas ahora el apoyo?. Compara este pie con el otro.
Haz después el masaje con el otro pie y observa las sensaciones.

BALANCEOS.

De pie, con los pies paralelos, balancea lentamente todo el cuerpo de delante hacia atrás y de atrás hacia adelante, sintiendo como se desplazan los apoyos desde los dedos y parte anterior del pie hacia los talones, y desde los talones hacia los dedos. Así varias veces.
Después ve parando lentamente y procura distribuir por igual el peso entre la parte anterior y la parte posterior de los pies.
Después balancéate, de un lado a otro, sintiendo como se desplazan los apoyos hacia las caras laterales procurando distribuir el peso del cuerpo entre las caras internas y externa.

ENRAIZAMIENTO.

De pie, con los ojos cerrados, lleva la atención hacia el sacro, desde ahí recorre las piernas hasta los pies, siente las piernas como base de sustentación que conectan la columna con el suelo. Imagina raíces que salen de tus pies, y siente una fuerte raíz que desde tu coxis penetra profundamente en la tierra. Siente como las tensiones se van por esta raíz hacía la tierra.

ANDAR DESCALZO.

Anda descalzo muy lentamente, siente como apoyas primero el talón, después la cara externa del pie y por último los dedos. Después vas levantando el talón hasta despegar los dedos del pie del suelo. Observa como alternas el apoyo de un pie y del otro al caminar.

ZONAS REFLEJAS.

Cuando nos ponemos a estudiar el cuerpo humano nos damos cuenta de la interrelación que existe entre todas sus partes. No somos un conjunto de células u órganos aislados, sino que todos y cada uno de ellos se relacionan con el resto para realizar las distintas funciones, trabajando como un todo, para dar lugar a una única función : LA VIDA.
En las zonas reflejas encontramos proyectado todo el organismo, son como pequeñas pantallas donde va a quedar reflejado el estado general de todo el cuerpo.
En estas pantallas nosotros tenemos la oportunidad de ver qué es lo que está sucediendo en el interior. El estado de órganos se refleja desde dentro a esas capas superficiales de la piel donde podemos actuar para regular las funciones.
Es una oportunidad más que nos da nuestro cuerpo para regenerar los órganos alterados.
Cuando sentimos dolor en alguna de las zonas reflejas, al practicar el masaje correspondiente, debemos interpretar este dolor como una información que nos envía nuestro organismo a la superficie corporal para aumentar la comunicación, percepción y concienciación de su estado funcional.
Las manipulaciones terapéuticas de las diferentes zonas reflejas (Reflejoterapia) activa la autocuración del organismo. Esto quiere decir que estamos potenciando su propia curación, sin bloquear o detener los procesos curativos que necesita nuestro organismo para regenerarse.
El sistema nervioso como órgano de comunicación y coordinación de las diferentes estructuras de nuestro cuerpo será el que permita la aparición de múltiples reacciones reflejas.
Acto reflejo es la respuesta involuntaria a un estímulo dado. En las Reflejoterapias el estímulo lo provocamos nosotros actuando en las zonas reflejas y esto provocara una reacción a distancia, en el órgano correspondiente.

REFLEJOTERAPIA PODAL

Nuestros pies son una de las partes más sensibles de nuestro cuerpo y de las que mejor manifiestan el estado general del organismo. Debido a la gran riqueza de receptores nerviosos que existe en la piel, podemos detectar con facilidad los puntos reflejos cuando estos presentan alguna alteración. Son por lo tanto, una de las pantallas que mejor reflejan el estado de nuestros órganos.
Debemos considerar el dolor como una voz de alarma del cuerpo. Cuando se pulsa el timbre del dolor en alguna parte del cuerpo, debemos interpretarlo como una llamada de atención a aquella zona que está sufriendo algún tipo de alteración o desequilibrio.
Si conocemos la relación de las zonas reflejas de los pies con las zonas corporales, podemos saber que órgano de nuestro cuerpo está sufriendo algún tipo de desequilibrio al sentir el dolor en una zona refleja de los pies. Será pues esa sensación dolorosa en el pie la que nos indique cuales son los órganos que no se encuentran en un buen estado de salud, aunque no hayan manifestado de forma perceptible síntomas de enfermedad.
A veces podemos encontrarnos con personas que al explorarle una zona del pie la encontramos sensible, por ejemplo, el estómago. Sin embargo nos dice que nunca ha tenido problemas de estómago, ni tiene molestias. Nosotros de todas formas le trabajaremos su zona refleja. Ayudaremos así a tomar conciencia de que algo no marcha bien el cuerpo aunque aún no hayan aparecido los síntomas.
La podemos tratar entonces con masaje reflejo o complementarlo con otro tipo de terapias. La reflejoterapia es así una terapia preventiva, por excelencia. La reflejoterapia podal no nos indica qué tipo de alternación o enfermedad está padeciendo un órgano, solo sabemos que ese órgano existe un desequilibrio y algo no funciona bien.
Podemos masajear las zonas reflejas alteradas hasta que el dolor, que será nuestra guía en el tratamiento, vaya desapareciendo. No daremos por terminado el tratamiento aunque desaparezcan los síntomas, si los puntos reflejos siguen estando sensibles.
La importancia del pie para influir en el resto del organismo no es un descubrimiento exclusivo de la Reflejoterapia Podal, pues la hidroterapia se conocen buenos efectos que puede tener para el organismo un buen baño de pies.
La temperatura de los pies es una señal del estado de salud del cuerpo. Unos pies fríos pueden indicar trastornos circulatorios, arterioesclerosis, intoxicación intestinal,etc...

ANATOMÍA DE LOS PIES.

El estudio de la anatomía de los pies es fundamental para poder situar correctamente las zonas reflejas de los órganos. Los huesos y articulaciones nos servirán de esquema base para poder localizàr las zonas reflejas.

PUNTOS DE APOYO.

Tres son los puntos de apoyo del pie, entre los que distribuimos el peso corporal, los dos anteriores corresponden a las cabezas del primero y quinto metatarsianos, el posterior corresponde al talón (parte posterior del calcaneo).

ARCOS DE SUSTENTACIÓN.

La arquitectura de la planta del pie se puede definir como una bóveda sostenida por tres arcos. Entre los dos puntos de apoyo anteriores A y B está teniendo el arco anterior.
Entre los dos puntos de apoyo externos B y C, se sitúa el arco externo. Entre los dos puntos de apoyo internos C Y A se extiende el arco interno, el más largo y alto. Es el más importante de los tres.
Tejido celular subcutáneo que protege a nervios, vasos sanguíneos y linfáticos. Compuesto por células adiposas y tejido conjuntivo, su función es de placa protectora.

MUSCULATURA.

Los musculos de la planta y el dorso del pie mantienen los arcos de sustentación y producen el movimiento de los dedos. La curvatura de la bóveda plantar depende del equilibrio entre las diferentes acciones musculares. La insuficiencia o contractura de un solo músculo destruye todo el equilibrio e implica una deformación. Las deformaciones óseas y articulaciones que encontramos en los pies (Hallus valgus, pies planos, cabos, equinos, etc..) afectarán a las zonas reflejas correspondientes.
Los pies planos y cabos que tienen disminuido o aumentado el arco interno afectaran a la zona dorso-lumbar. Por eso las personas que tienen estas deformaciones en los pies con el paso del tiempo sufren molestias en la columna.

MANIPULACIONES BÁSICAS EN REFLEJOTERAPIA PODAL.

En todas las manipulaciones que hagamos durante un tratamiento debemos tener en cuenta la sensibilidad de la persona que recibe el masaje. Esta no será igual en todas las personas, ni siquiera en la misma persona de un día a otro.
Por eso no debemos hacer el masaje de una forma mecánica o automática sino adaptando en todo momento la intensidad de la presión según el límite de dolor de la persona. No debemos traspasar ese umbral del dolor, de una forma brusca.
Durante el tratamiento encontramos puntos sensibles (dolorosos), a veces, la persona retirará la pierna y el pie en un gesto de dolor agudo. En esos casos tenemos que bajar inmediatamente la intensidad de la presión. Debemos decir a la persona que reciba el masaje, que nos indique cuales son los puntos donde siente más dolor. El dolor que se siente durante un masaje reflejo debe ser soportable e incluso agradable (como un alivio). Debemos utilizar una presión que calme y recupere.

Las manipulaciones básicas en el masaje de los pies podemos agruparlas en:

1.- Manipulaciones exploratorias.
2.- Manipulaciones terapéuticas.
3.- Manipulaciones sedantes de un dolor agudo intenso

MANIPULACIONES EXPLORATORIAS.

La exploración de los pies se realiza con los pulgares, en un movimiento combinado de presión y relajación.
Debemos tener en cuenta que los puntos reflejos que buscamos en el pie son pequeños, con lo cual el pulgar debe desplazarse muy poco a poco, sin dejar zonas ni espacios "vacíos" sin explorar. Una presión sostenida y aplicada a diferentes zonas del pie nos manifiesta la variedad de sensaciones y permite comparar la diferencia entre los tejidos sanos y las zonas reflejas perturbadas.
Si estamos explorando el pie con el pulgar derecho debemos sujetar el pie con el resto de los dedos y con la mano izquierda.
La exploración general del pie la haremos en la primera sesión de masaje para descubrir los puntos sensibles. Esto puede 40 o 50 minutos. Después de esta exploración podemos establecer un cuadro del estado general de los pies según los síntomas que presenten. A partir de la exploración pasaremos a hacer el masaje terapéutico en las siguientes sesiones.

MANIPULACIONES TERAPÉUTICAS.

Para tratar los puntos sensibles debemos masajearlos de 1 a 3 minutos. Pero ese tiempo de presión no debe ser continuado sino que iremos alternando con otras zonas. Podemos alternar también con alguna manipulación relajante.
Si el paciente está muy debilitado o sufre fuertes dolores, se encuentra en un estado de agitación nerviosa, etc, es probable que encontremos muchos puntos sensibles. En estos casos debemos utilizar un grado de presión que calme y recupere. Haremos un masaje relajante en los pies y movimientos articulares. El tratamiento incluye siempre ambos pies. Se efectúa alternativamente a un pie y otro, siguiendo un secuencia ordenada

MANIPULACIONES SEDANTES.

En caso de un dolor agudo intenso, cólico, neuralgias, jaquecas, dolor de muelas, etc., podemos hacer una presión firme, mantenida en la zona refleja correspondiente, durante 2 o 3 minutos. A veces el dolor desaparece de forma casi inmediata. Pero esta seria un tratamiento sintomático del dolor, ya que no estamos tratando la causa del problema.

Debemos recordar que:

- Pequeños estímulos activan, favorecen, estimulan.
- Grandes estímulos inhiben.
- Estímulos muy grandes paralizan.

Antes de comenzar el masaje reflejo en los pies es conveniente que hagamos una observación visual, para comprobar el estado de la piel, el estado de los tejidos y la estructura ósea.

CONTRAINDICACIONES.

- Personas que sufren una enfermedad infecciosa aguda.
- Fiebre, trombosis venosa, flebitis.
- Trastornos locales de los pies, como venitas hinchadas, mico-sis, heridas, hematomas, sabañones, callosidades, etc.
- Embarazos con riesgo de aborto. En todas las mujeres emba-razadas evitaremos masajear las zonas de útero, ovarios, hipófisis y plexo solar.
- Personas en estado terminal.

REFLEJOTERAPIA: CONSEJOS PRÁCTICOS.

Cuando hay muchos puntos dolorosos se puede empezar a tratar los órganos de eliminación. Linfático, riñones y digestivo.
En un mismo punto estar 20 o 30 seg. y volver a él 2 o 3 veces.
Se puede comenzar el tratamiento con una técnica de relajación o alguna maniobra relajante.
El terapeuta da un estimulo y ve el órgano al que responde.
Este sistema no es un diagnóstico sino un tratamiento.
Dejar 20 min. de descanso después del tratamiento y tapar los pies. (no dejarlos enfriar).
Comenzar el tratamiento de cada punto con poca intensidad e ir aumentando la presión poco a poco.
Aconsejar a cada persona que observe las reacciones al tratamiento.

MASAJE RELAJANTE DE LOS PIES.

- Distribución del aceite por todo el pie.
- Estiramiento del empeine, los pulgares sobre el dorso desli-zando hacia los dedos, estirar el empeine, el resto de los dedos presionan la planta del pie.
- Digitales alrededor de los maleolos.
- Remociones pulgares entre los canales de los metatarsianos.
- Amasamiento ambopulgar por todo el dorso, masajeando los tendones de los extensores de los dedos.
- Amasamiento ambopulgar en toda la planta del pie.
- Masaje con pulgar e índice a cada uno de los dedos, dedicando especial atención a las articulaciones metacarpofalángicas.
- Amasamientos palmodigitales generales en todo el pie.
- Con una mano coger el talón, con el antebrazo presionar la planta del pie para producir una dorsiflexión y con el pulgar e índice de la otra mano masajear el tendón de aquiles (estirando gemelos y soleo). Toma de contacto, una mano en la planta, la otra sobre el dorso, deslizar lentamente hacia los dedos hasta soltar.

Fuente:  BioLifeStyle